martes, 22 de abril de 2014

Abandono de la práctica deportiva estructurada: Importancia de conocer los posibles beneficios y asumir costes

No hace tanto los jóvenes pasaban las tardes jugando en las plazas de los pueblos y ciudades. Muchos deportistas de equipo se resistían a abandonar las canchas tras el entrenamiento porque querían seguir echando unos tiros. Los jóvenes retaban constantemente a sus amigos en el parque y cada día festivo se convertía en una excusa perfecta para jugar una pachanguilla, se tuviera más o menos calidad y se estuviera fuera más o menos en forma.

Hoy en día los jóvenes abandonan antes la práctica deportiva estructurada y en los colegios apenas hay que sacar a niños del patio cuando cierran las puertas. Dentro de los equipos de competición escolar y federada también aumentan las ausencias en los entrenamientos y es caro de ver ese compromiso extra que aporta al perfil del deportista una inherente madurez.  

En numerosas ocasiones se alude a la amplia oferta de actividades en el tiempo libre que tienen hoy en día los jóvenes y el distinto ritmo de vida de la unidad familiar con respecto a otros tiempos. Sin embargo, el deporte sigue siendo el evento que mayor masa social mueve y los niños todavía sueñan con ser futbolistas o jugar en la NBA. ¿En qué momento se pierde esa motivación? 

La sociedad actual invita a protegerse de cualquier contratiempo y el estado de sobreprotección se prolonga a edades más tardías. Desde el punto de vista de entrenador, de poco sirve darse de cabezazos contra la pared añorando tiempos mejores. Tener en cuenta el contexto en el que se mueven los deportistas actuales y cambiar la forma de enfocar el entrenamiento no tiene por qué suponer ir en contra de la filosofía adoptada hasta este momento. Adaptarse a diferentes realidades forma parte del crecimiento personal y debe alejarse de la idea que tanto pánico provoca en los entrenadores de estar renegando de la forma de trabajar de uno mismo. Cambiar debe relacionarse con evolucionar y mostrar otra versión.

Se recrimina a los jugadores que no muestran la ambición suficiente para llegar más alto y repetir este mensaje supone un desgaste muy perjudicial en la motivación del propio entrenador, momento en el cual se piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor e incluso alguno llega a replantearse que ya no sirve para esto. Es cierto que la ausencia de tolerancia a la frustración que se contagia en nuestros días provoca que los deportistas jóvenes no estén dispuestos a asumir determinados costes que conlleva una práctica deportiva exigente. Por otro lado, sí que existen niños que empujan con fuerza en edades tempranas y es en el periodo entre los 16-20 años donde pueden enfrentarse a situaciones de incertidumbre. Es fundamental que en esta etapa, en la que el deportista se para a pensar hasta qué punto le interesa el deporte, exista un mensaje claro del entrenador que exponga los beneficios que puede conseguir el deportista pero también, y sobre todo, los costes que le va a conllevar tomar esa decisión. Es ahí donde no debe flojear el discurso del que quiere enganchar practicantes exitosos. El deportista suele conocer los beneficios que le puede aportar la práctica deportiva pero también debe conocer y asumir cuál es el precio a pagar: compaginar sus horarios de estudio con los entrenamientos, renunciar a algunos planes con los amigos, acumular cansancio físico durante la semana, etc. 

Si el joven maneja esta información y decide asumir los costes a cambio de conseguir unos posibles beneficios, su decisión habrá sido más reflexionada y responsable y fomentará una mayor adherencia a la práctica deportiva en el caso de que así lo reafirme. Si el deportista decide no asumir los costes habrá que reflexionar desde la entidad deportiva si la decisión está relacionada con: 
  • Costes demasiado exigentes para los posibles beneficios. 
  • Falta de motivación cotidiana: la que hace ir a entrenar cada día dispuesto a rendir lo máximo en cada situación.
  • Ausencia de motivación básica: muestra una falta de interés en el propio deporte y sus resultados.

Dependiendo del nivel deportivo del que se pretenda en cada situación, será necesario tomar unas u otras medidas. La entidad deportiva y el cuerpo técnico tienen herramientas para intentar propiciar una decisión u otra pero no debe obviarse nunca que la decisión tomada, sea la que sea, debe partir únicamente del interés del deportista.

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