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Tras echar un vistazo a las estadísticas del último partido de España U17M que le ha dado el pase a cuartos del Mundial en Dubai, me ha venido a la mente una conversación que tuve la temporada pasada con un conocido entrenador al que considero formador, afortunadamente:
“En mis equipos quiero que haya entrenadores ayudantes y delegados que, durante el partido, sean capaces de identificar las ocasiones que tienen nuestros jugadores de poner en práctica las habilidades que entrenamos durante la semana y con ello se pueda llevar un registro de las veces que toman la decisión entrenada; diferenciándose así en su registro, si se considera oportuno en ese momento, de si la ejecución ha sido correcta o es necesario afianzarla. Preséntame a entrenadores que sepan y estén dispuestos a hacer este trabajo, Ana."
Compartiendo su forma de ver esta oportunidad que nos da la competición, opté por llamar a este tipo de registro estadísticas formativas, diferenciándolas de las resultadistas, que son las que oficialmente se anotan y publican en los medios o internamente al equipo (calificativos personales). No considero a unas mejor que las otras, ni siquiera más o menos interesantes ya que ambas pueden ser útiles para analizar el partido durante y a posteriori. Según el tipo de competición que se esté disputando pueden ser más oportuna utilizar una u otra. Incluso ambas pueden ser complementarias.
Por este motivo, sí veo necesario que los entrenadores que registran estos datos, se orientan por ellas y, en más ocasiones de las convenientes, evalúan a sus jugadores por la valoración que obtienen en ellas, tengan en cuenta y su lectura vaya en consonancia con el resultado que refleja cada una de ellas. Las que yo llamo "formativas" servirían para registrar datos sobre objetivos de realización; las "resultadistas" indican el éxito en cuanto a objetivos de resultado. Obviamente, las estadísticas "formativas" deben servir como información interna del equipo, pudiendo evaluarse con los jugadores como herramienta de feedback y auto reflexión, con ánimo de mejora y complemento a su entrenamiento.
Teniendo esto claro, cada cuerpo técnico debe decidir qué tipo de retroalimentación es la que quiere dar a sus deportistas en cada competición, pero recordemos que a los jugadores, por muy jóvenes que sean, es difícil hacerles creer que lo que nos importa es que se esfuercen y se atrevan a poner en práctica sus habilidades, cuando ven que el bolígrafo solo apunta el acierto/error de cada ejecución.

Yo ya meto algunos parametros formativso en mis estadisticas resultadistas.
ResponderEliminar¡Me alegro! Seguro que lo hacen bastantes pero quizás de una manera menos consciente o sin darle la relevancia apropiada para sacarle un mayor provecho de cara a la mejora del jugador. ¿Te animas a compartir alguno de esos aspectos que anotes en tus estadísticas? Un abrazo
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