martes, 12 de mayo de 2015

Objetivo permanencia: prepárate para sufrir.

“Otros días entra. ¿Qué me pasa hoy? No voy a tirar más, estoy fallando demasiado. El árbitro está constantemente pitándome faltas, así no se puede jugar. No me está llegando el balón como yo pensaba, no estoy aportando nada. No puedo defender como el entrenador me pide. Ya llevo dos expulsiones. No sé cómo parar a esta jugadora. No estoy parando ni una. Mi equipo me necesita y no estoy a la altura, no me merezco su confianza. ¡Y otro gol! Esto se está poniendo imposible. Encima el árbitro les regala un penalti. ¡Lo que faltaba! Cámbiame, no puedo más, ¡no sé qué puedo hacer! Estoy muy cansado, no puedo pensar. ¡¿Es que no lo has visto?! Mis piernas ya no responden… Todo el año luchando por este momento y ahora…Me duele todo. No lo vamos a conseguir. No es mi culpa, estoy haciendo todo lo que puedo pero si mi compañero no lo coge, yo no puedo hacer más. Si el entrenador hubiera confiado más en mí ahora no estaría pasando esto. ¡Qué rabia! Ya no puedo hacer nada.”

¿Os suena?


Llega el momento de la temporada en el que se deciden los títulos de Liga. Y también llega el turno de decidir qué equipos descienden de categoría o no… tras una complicada temporada. Cuando acabas jugándote la permanencia en el tiempo extra, nunca se va por un camino de rosas; y en partidos en los que se lucha por mantener la categoría, sale vivo el que mejor sabe sufrir… porque sufrir, sufren todos.Y aunque naturalmente, el nivel táctico, técnico y físico será diferente en uno y otro equipo y ayudará a que sea menos difícil en algún caso, en circunstancias tan estresantes y definitivas,es el componente psicológico y emocional el que da ese plus extraen la competición. El equipo que mejor sepa encajar las dificultades del partido, que las acepte aunque no le encuentre sentido y aún así siga teniendo razones por las que seguir buscando el final feliz tendrá más posibilidades de alcanzarlo.

EWZ


Esto parece lógico e incluso obvio pero a la hora de la verdad no es tan fácil llevarlo a la práctica. Hace unos meses escribía sobre la diferencia que existe entre ser un jugador competitivo y ser un buen competidor. El buen competidor destaca porque, además de ser muy exigente y de querer ganar siempre, tiene una gran capacidad de mostrar autocontrol y constancia en situaciones estresantes, a pesar de que haya muchos condicionantes que no jueguen a su favor, a pesar de que piense que está sufriendo injustamente. No suele buscar excusas fuera ni rendirse cuando las cosas no van bien. Su capacidad de superación personal puede con todo esto hasta que no suene el pitido final.

El buen competidor entiende este sufrimiento como parte del rendimiento. Porque en ese momento de nada valen esas justificaciones. Porque si no sigues intentándolo ahora no tendrás nada que hacer luego. Porque aunque sepas que tienes razón, que tú eres el que te mereces ganar, que tú eres la mejor... Si en ese momento te dejas llevar por las voces que te dicen que no tienes nada que hacer, acabarás lamentándote después.
Mucha fuerza, sufridores...

responsabilidad

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