jueves, 5 de enero de 2017

Carta a los Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos,

Este año ha sido estupendo. Me he esforzado un montón por conseguir todos los retos que el 2016 me ha puesto por delante y, aunque alguna semana fue dura, siento que cada vez me estoy convirtiendo en un jugador más completo. ¡Qué poco me falta para estar ahí arriba! Llevo tanto tiempo soñando con ello...

Aún así, aparte de lo bueno que me dicen que soy, creo que todavía necesito alguna cosilla para mis entrenamientos. Por eso me gustaría que cuando pasarais por casa esta noche, si no es mucho pedir, os llegara para dejarme algún que otro regalo:

Quiero unas zapatillas; me gustan las de colorines y ya sabéis que tengo varias... Pero las que más necesito ahora mismo son esas que te ayudan a mantener el equilibrio cuando todo mi alrededor se vuelve un poco loco. ¿Os queda algún modelo? Espero que haya algún 45 y tengan una suela resistente, porque normalmente tengo los pies en la Tierra pero cuando jugamos algún campeonato importante, hago un buen partido y leo mensajes en las redes sociales... ¡Uff! Qué difícil es no dejarse llevar por los halagos que llegan... ¿Tan bueno soy? Sí, realmente creo que lo soy pero como todos tenemos días malos, intentad que las zapatillas también tengan una buena capa amortiguadora; esa que te llena de confianza para levantar la cabeza y seguir defendiendo tras varios pases perdidos.


Me vendría bien un rodillo de masaje de foam. Creo que tengo que estirar un poco más en casa. En pista lo doy todo y siempre voy al máximo aunque el entrenador no se lo crea... pero he de reconocer que debo tomarme más en serio el entrenamiento invisible. Sabéis lo que es, ¿no? A veces duermo menos de lo que debería y mi cuerpo no llega a recuperarse bien (no se lo digo a nadie para que no se preocupen, pero yo me noto cansado). Además, no es que esté muy pendiente de la alimentación pero bueno, que digo yo que con tanto entrenamiento que tenemos, eso no es tan importante, ¿no? El preparador físico es un pesado con este tema, dice que es fundamental para prevenir lesiones. Y como es un tío majete quizás tenga razón, no sé. Por si acaso, traédmelo y seguro que lo uso un poco.

Como lo anterior es necesario, ahora os pido un caprichillo. Me gustaría tener un reloj de estos que lleva pulsómetro y GPS. No es por que estén de moda; es que... estoy convirtiéndome en un gran jugador pero... he de confesar que a veces me acelero y no controlo mi velocidad. Tengo tantas ganas de llegar y me están yendo las cosas tan bien, que pienso que ya controlo la ruta, que no necesito ningún guía... y no me preocupo lo suficiente por la gente que juega a mi lado. Me sienta fatal cuando no estoy en pista al final del partido (espero que nadie se fije en mis caritas de los tiempos muertos). Por no hablar de cuando algún compañero se la juega antes de hora, ¿es que no ven que estoy totalmente solo? En fin, que creo que me vendrá bien controlar mi pulso cardíaco para intentar entender estas situaciones con más claridad. A ver si puedo programarlo para que suene un pitido si me salgo de los valores mínimos de compañerismo respeto.

Entenderé si no os llega para todo. Si tenéis que elegir, olvidaos del reloj. Como no es indispensable en mi deporte, seguro que puedo apañarme de otra manera.

Esto es todo, majestades. Os dejaré leche y galletas como siempre encima de la mesa.
Un fuerte abrazo de vuestro jugador preferido.

PD: No os olvidéis de rellenarme el botecito del esfuerzo. Está en la despensa casi vacío y mi madre me dice que son las vitaminas más necesarias para cualquier cosa que quiera conseguir en la vida. Y ya sabéis que las madres siempre tienen razón...


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